¿Sabían que el diseño de las redes sociales privativas está estructurado bajo principios de neurobiología para maximizar la permanencia del usuario mediante picos de dopamina?
Plataformas como Facebook, X (antes Twitter) o Instagram utilizan algoritmos que explotan el sistema de recompensa del cerebro. Cada "like", notificación o comentario actúa como un estímulo que libera dopamina, generando una necesidad de repetición que puede derivar en conductas adictivas, de hecho según estudios esta adicción puede ser tan nefasta o perniciosa como la de la cocaína y otras drogas.
Este mecanismo se refuerza mediante el "scroll infinito", una técnica de diseño que elimina los puntos de parada naturales del consumo de información.
Los algoritmos de estas redes no son neutrales; están programados para priorizar el contenido que genera mayor interacción, lo cual frecuentemente deriva en la exposición a conflictos, polarización y choque de ideales, ya que la indignación es uno de los motores de enganche más efectivos. Afortunadamente frente a este modelo nocivo de atención, el Fediverso y redes como Mastodon operan bajo una arquitectura distinta: al ser abiertas y federadas, carecen de algoritmos de manipulación, devolviendo al usuario el control sobre su propia cronología, salud digital y mental.
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